sangre y llanto
a cuesta del silencio.
Ya mi palabra se calla,
os ruego matarme.
Ya el cuerpo cae
inane;
ilusa fantasía
que me has dejado.
Y ya la noche
llora a cantaros.
(Jonathan Edwards Endara Gutierrez)
La poesía, es la expresión perenne del alma, satisface los deseos de la persona y pone visible, con delicadeza y dulzura, la sensibilidad del ser humano.

EFRAÍN MIRANDA
Nacimiento: dos de marzo de 1925, en la comunidad de Condoraqui , distrito y Provincia de San Antonio de Putina Departamento de Puno, “El descubrimiento de un nuevo y extraño poeta visionario” Sebastián Salazar Bondy MUERTE CERCANA (1954), CHOZA(1978) . PADRE SOL 1998.
Desde la CUEVA DEL ZORRO nuestro mas sincero homenaje a nuestro padre sol el ultimo y verdadero CAUPOLICAN, somos aúnpuelches en la herida abierta del DIOS BIRACOCHA.
“Escribir en los andes no es una afición, es, simplemente; una misión dolorosa”
Flores Aybar
Poesía es una respuesta sin pregunta; en cambio la ciencia es una pregunta con respuesta.
“Un detenerme he sido hasta hoy.
He sabido que la hierba avanza más que yo
Y la sangre y los deshielos.
Tierra, olvida mi deuda, déjame partir,
Déjame ir a donde pueda luchar solo,
No me entretengas con estos rayos y con estos panoramas.
Déjame ser el primero: es adelante donde yo debo estar”
(Muerte Cercana ,29)
Su lenguaje es pulcro y preciso:
“el mundo esta quebrantado
Y no es por eso que estoy triste,
Pues lo que en el mundo se deshace
En mi se rehace prontamente.
Llevo mi dolor
Y lo llevo solo”.
(Muerte Cercana, 36)
“Choza “es una poesía colectiva, escrita por alguien que vive, piensa, y siente como un indio; que vive en la postergación, en la discriminación y el abuso. Al respecto Scorza, que si conocía y comprendía estos sucesos, a diferencia de los “intelectuales” “escritores”modernismos y criollismos, tenía la siguiente opinión:
“hay dos tipos de cronistas: los que acompañan a los españoles, que van desde Bernal Díaz del Castillo hasta Vargas llosa y los que acompañan a los vencidos, que van desde Guamán poma a José María Arguedas”
Desde la conquista, el indio campesino jamás abandono la rebelión armada (esparte de su cultura e idiosincrasia ante la dominación) De ahí la política colonial de las masacres gubernamentales, la abierta predica del genocidio. El blanco criollo, con su cultura ineficiente, siempre se sintió amenazado por el indio que tenia una cultura superior en el ámbito rural. De ahí el deseo de suprimir al indio, de domesticarlo, de evangelizarlo, de cholificarlo: de ahí el desprecio por su lengua y el odio a sus costumbres y a sus practicas rituales.mas todavía, la avaricia y la criminalidad de los procesos de conquistas y colonización, por parte de los portavoces de la civilización, occidental tenían (y tienen todavía, aunque con medio mas sutiles y solapados) como objetivo supremo: erradicar cualquier tipo de practica colectiva, el sistema comunitario…
“MUERTE CERCANA”
Entre la vida y la muerte media una puerta oscilante…
Entre el dolor y la alegría una puerta entreabierta
(La hoja abierta es la del dolor y la hoja siempre cerrada es la felicidad)
Entre el mundo del pensamiento y el mundo de la realidad
vacila una puerta giratoria,
entre el mundo de la razón y el mundo de los instintos
oscila una puerta rendida,
entre el día y la noche una puerta invisible,
entre Dios y los hombres una puerta infranqueable.
Los niños tienen una puerta pequeña
y los adultos una puerta grande,
las mujeres una puerta de flores blancas
y los ancianos una puerta de troncos cansados.
Hay quienes tienen una puerta ornada y abierta a las estaciones.
de pie aguarda a la que se aproximara muy leve,
morirá en el interior, y en silencio
cerrara su puerta para siempre. (39)
.
.
¡No me grites de calle a plaza: cholo:
Grítame de selva a cordillera,
De mar a sierra.
De Tahuantisuyo a República: ¡INDIO!
¡Lo Soi!.
Para José Luis Ramos, hermano de sangre, siguiendo el camino de los heroicos, sigamos en la brega de Mario Mayhua Quispe. LIMA 09 de Julio del 2009.
La Revista: El poeta Neo Tahuantisuyano
Lic. Mario Mayhua Quispe


Tú quisiste descansar
en tierra muerta y en olvido.
Creías poder vivir solo
en el mar o en los montes.
Luego supiste que la vida
es soledad entre los hombres
y soledad entre los valles.
Que los dias que circulaban
en tu pecho sólo eran muestras
de dolor entre tu llanto. Pobre amigo.
No sabías nada ni llorabas nada.
Yo nunca me río de la muerte.
Simplemente sucede
que no tengo miedo
de morir entre pájaros y árboles.
Yo no me río de la muerte.
Pero a veces tengo sed
y pido un poco de vida.
A veces tengo sed y pregunto
diariamente, y como siempre
sucede que no hallo respuestas
sino una carcajada profunda
y negra.
Ya lo dije,
nunca suelo reir de la muerte,
pero sí conozco su blanco rostro,
su tétrica vestimenta.
Yo no me río de la muerte.
Sin embargo, conozco su blanca casa,
conozco su blanca vestimenta,
conozco su humedad y su silencio.
Claro está,
la muerte no me ha visitado todavía
y ustedes preguntarán:
Qué conoces? No conozco nada.
Es cierto también eso.
Empero, sé que al llegar ella
yo estaré esperando de pie
o tal vez desayunando.
La miraré blandamente
(no se vaya a asustar)
y como jamás he reído
de su túnica, la acompañaré
solitario y solitario.
Javier Heraud (El viaje)




del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
Mario Benedetti.

I.
(Óyeme)
Húmeda por el llanto y el roció y por el viento débil sacudida no lejos de mi pobre casería halle una carta que juzgue perdida.
Bajo un dosel de dalias y de rosas, aquella carta sin cesar templaba, que al besarla las auras silenciosas, prisionera entre espinas, se agitaba.
Alcé el papel, fije la vista mía, todas las letras recogiendo avara y he aquí mi bien lo que decía de mi alma de mujer, espejo claro.
Hombre del alma, el cielo dispone desnuda la verdad, quiero decirte lo que a mi voluntad el deber impone y por última vez voy a escribirte.
Mi madre, el único ser que en este mundo me quiere con verdad y con la vida y cuyo amor hacia mí es grande y profundo, no tiene fin ni cambio ni medida.
Me dice que te olvide, que no debo adorar por más tiempo lo que adoro, yo lo conozco y con razón lo apruebo, sin embargo; al escribirte lloro.
Tu no me quieres, ya me has olvidado, fue solo una ilusión que duro un día, solo una flor que el viento a deshojado cuando más arrogante te creía.
Cuando más te quise, mas mi fe te arroja del corazón, donde te alzaba altares y hoy este llanto de amor es de pesares.
Que valgo para ti? Si en verdad me quisieras no ansiarías el amor de otras mujeres ni con escusas de mi lado huyeras, ni vencieras mi amor con sus deberes.
Yo te quiero olvidar, pero; no puedo y por logarlo en fin me esfuerzo en vano, a mi propia pasión le tengo miedo, cuan débil corazón es el humano.
Recuerdo, si cuando de amores loca embargaba los sentidos, te acercaste a mi boca, tu boca y aun recuerdo ese beso en mis oídos.
Y la adorada trenza que en amores dijiste: será la prenda más querida y las fragantes flores ya marchitas que ofrecistes guardar toda la vida.
Y la carta recuerdo por ti escrita, que más tarde guarde como un tesoro y la primera y misteriosa cita y aquel encanto del primer te adoro.
II.
Solo un favor te pido, si algún día te ofrece un nuevo amor sus vaguedades; no turbes con tus ecos mi agonía, no vengas a turbar mis soledades.
Prométeme este favor si es que me quieres y el alma no me arranques a pedazos, no sabes lo que sufren las mujeres, viendo su amor en los ajenos abrazos.
Rompe mis cartas, mis testigos fieles de constantes promesas e ilusiones, no te importe romper tristes papeles al que sabe romper los corazones.
Adiós y si el olvido en brazos la dicha encuentra para mi imposible, recuerda y piensa en los amantes abrazos que destruyen mi amor ineludible.
Mas a que recordar nuestro pasado, si nos separa al fin la suerte airada, quedan tantos recuerdos sepultados, vive feliz, yo desgraciada.
Yo en un rincón de mi infeliz morada a solas con mi eterna desventura, llorare mi pasión menos preciada, entre las sombras de la noche oscura.
Triste de la mujer, siempre en la tierra, el infiel amor la voluntad le brinda y la ley del corazón en guerra, si hay penitencia completa ella sola.
La carta, misteriosa decía pues en el pliego, no terminaba aquella desgraciada quien seguía contemplado el papel me preguntaba.
¿Quién puede adivinar? Grande y profunda el enigma de la historia aquella; hay tal misterio en el amor del mundo y tantas desgraciadas como ella.
De mi mente, el recuerdo no se aparta y mire aquellas letras, una a una, al contemplar llorando aquella carta, bajo dulce rayo de la blanca luna.
Angely Vilchez.
Venezuela.
Adaptación: Endara Gutierrez, Jonathan.
